BIG TIME RUSH | EL ITINERARIO SONORO DE UNA GENERACIÓN

Estructurar un concierto que cumpla con la promesa de tocar cada canción de un programa de televisión es un desafío de producción colosal, pero Big Time Rush parece tener el mapa perfectamente trazado para su paso por México. El espectáculo seguramente estará dividido en actos sumamente dinámicos, utilizando recursos audiovisuales que transportarán a la audiencia directamente a los foros de Nickelodeon.

El arranque del show debe ser explosivo y sin concesiones. Es altamente probable que los primeros compases del concierto estén dedicados a los éxitos más directos y enérgicos de la primera temporada, permitiendo que la adrenalina fluya libremente por las gradas del Auditorio Banamex en Monterrey. Este primer bloque servirá para calentar las gargantas y establecer la conexión inmediata con sus incondicionales.

Hacia el clímax del espectáculo, la dinámica se transformará gracias a las esperadas apariciones especiales. Es aquí donde la genialidad de incluir a Stephen Kramer Glickman cobrará sentido, quizás introduciendo bloques de canciones con la misma exigencia cómica que su personaje exigía en la pantalla. Asimismo, los segmentos acústicos o baladas encontrarán su espacio perfecto de la mano de Katelyn Tarver.

Para el cierre, la banda soltará toda su artillería rítmica. Sabiendo que visitarán más de 70 ciudades en esta etapa, el final del concierto debe ser una celebración global de su legado. Un encore frenético, bañado en luces y confeti, con la entrega física total de Carlos, Kendall, James y Logan, culminará una velada que dejará a sus fans mexicanos flotando en una burbuja de satisfacción y añoranza.