ENTREVISTA | Paco Versailles, un trip entre flamenco y dance

Texto y fotos: Eduardo Ortega

El dúo Paco Versailles, integrado por Ryan y Vahagni y con base en Los Ángeles, ha construido su identidad en la frontera de dos universos que, en teoría, no tendrían por qué dialogar: la intensidad emocional del flamenco y el pulso hipnótico de la música dance. En su propuesta no hay fricción, hay entendimiento. De esa sincronía nace el género que ellos mismos bautizaron como dancemenco, un territorio donde la tradición y la pista de baile conviven sin pedir permiso.

El pasado 7 de febrero, en el Foro Puebla de la Ciudad de México, ofrecieron una noche memorable acompañados de su banda, sintetizadores envolventes y la inconfundible guitarra acústica de Vahagni. Una mezcla entre lo orgánico y lo electrónico que solo Paco Versailles sabe ejecutar con tal naturalidad. Además, tuvimos la oportunidad de conversar de manera íntima con las mentes detrás de este proyecto nacido en 2017, una charla que reveló las capas creativas y emocionales que sostienen su sonido.

Sabemos que el nombre del proyecto (Paco Versailles) viene de una mezcla inspiracional por Paco de Lucía y Daft Punk, ¿cómo es que conviven estos dos mundos opuestos (el flamenco y la música dance) dentro de su proceso creativo?

Nuestra música es una mezcla directa de nuestras influencias. Él (Vahagni) viene de una historia muy ligada al flamenco y yo (Ryan) de la música dance, el French touch, el pop. Lo que hacemos es intentar mezclar esos dos mundos para que conversen entre sí.”

¿Cómo logran equilibrar la disciplina y la tradición del flamenco con la libertad de la música electrónica moderna?

“No diría que trabajamos desde la disciplina estricta del flamenco, porque el flamenco es una cultura musical muy específica, especialmente en la forma de tocar la guitarra. Tiene reglas muy claras: ritmos, técnicas, paciencia, swing, sentimiento.

Pero nosotros no tocamos bulerías ni soles de manera tradicional. No es flamenco puro. Esa esencia vive encima del “four on the floor” de la música dance. El beat va recto, y el flamenco sucede entre medio. Cuando esos dos mundos se encuentran, no chocan: se acompañan.”

Ryan, Viviste un tiempo en España. ¿Cómo influyó crecer parcialmente ahí en la forma en que te acercas a la música hoy?

“Viví en España alrededor de un año cuando tenía como 12 años, en Madrid. Mis papás me llevaron a muchísimos festivales: San Fermín, Las Fallas en Valencia, la Feria de Abril en Sevilla, festivales de flamenco en Andalucía.

Toda esa cultura se mezcló con mi personalidad a una edad muy formativa. Ahí también empecé a tocar guitarra y tomé clases. Fue una experiencia musical muy fuerte. España es un país riquísimo en cultura; siempre he sentido una conexión muy especial con ese lugar.”

Hablemos de su sencillo más reciente, Alone in Roma, que hace referencia a la Ciudad de México. ¿Qué elementos de la ciudad se filtraron en el ADN de la canción?

Ryan: La canción la escribimos junto a un artista llamado French Freids. Él es canadiense, de Toronto, pero vive en la Ciudad de México. Empezamos la sesión en mi estudio en Palm Beach, California, y terminamos hablando mucho de la CDMX.

Nosotros hemos viajado muchísimas veces a México, amamos la ciudad. Tiene una energía increíble: puedes vivir experiencias muy locas, culturales, intensas. Pero también hablamos de cómo la ciudad está cambiando muy rápido, de la llegada de muchos extranjeros, de cómo se está transformando.

Vahagni: La canción es un homenaje a una noche caótica en la Ciudad de México: fiesta, intensidad, exceso. Pero también tiene una capa un poco satírica. Habla del amor por la ciudad, sí, pero también de cómo la CDMX se está volviendo víctima de su propia popularidad y comercialización.”

¿Recuerdan algún momento específico que haya inspirado la canción?

“No uno en particular. Hemos estado en la Ciudad de México fácilmente unas veinte veces en los últimos diez años. Siempre es trabajo, viajes personales, despedidas de soltero, fiestas…

La canción encapsula todas esas experiencias en una sola historia. Pero si tuviera que mencionar algo especial, sería nuestro primer show en la ciudad, en Bajo Circuito. Tocamos dos noches seguidas. La primera salimos, conocimos gente local y todo se volvió bastante salvaje.

Hay algo muy especial en tocar por primera vez en una ciudad: la anticipación, la energía. México tiene eso multiplicado. Es una jungla hermosa: a veces no puedes ni respirar, pero está viva.”

Hablando estratégicamente, ¿qué rol juega México dentro del proyecto de Paco Versailles?

“México ha sido clave. Fue el primer país fuera de Estados Unidos que realmente nos abrazó. La primera vez que tocamos internacionalmente fue aquí.

Si ves nuestras estadísticas, la ciudad con más oyentes es la Ciudad de México. Nos hace sentir bienvenidos, valorados. Recibimos mensajes increíbles de fans mexicanos todo el tiempo. Para nosotros, México es como un hogar lejos de casa.”

¿Hay algún artista o banda mexicana con quien les gustaría colaborar?

“Sí. Una banda que nos viene mucho a la mente es Midnight Generation. Vamos a compartir escenario con ellos en algunos festivales y hemos estado hablando con Fernando, su vocalista, sobre la posibilidad de hacer algo juntos antes de los shows. Nos encanta su producción, sería una colaboración muy natural.”

¿Qué canción suya suele generar la reacción más fuerte del público en vivo?

“Depende mucho del lugar. Hay canciones que siempre funcionan porque fueron las primeras que la gente conoció. Otras conectan más en ciertos países.

A veces crees que algo no funcionó y al día siguiente te das cuenta de que fue increíble. Todo depende de la energía que se crea entre la banda y el público.”

¿Cómo les gustaría que Paco Versailles fuera recordado en 30 o 40 años?

No importa tanto el cómo. Nos gustaría que la música envejezca bien. Hay proyectos que explotan y desaparecen rápido. Nosotros queremos que nuestras canciones sigan sonando naturales con el paso del tiempo.

Que dentro de 30 o 40 años alguien escuche una canción nuestra en un restaurante y diga: ‘Esto sigue funcionando’. Que no suene atrapado en una época.”

Además del flamenco y la música dance, ¿qué otros géneros les interesa explorar?

Antes de este proyecto hacía música más de cantautor: piano, historias simples, canciones muy desnudas. Tengo muchísimo material así y me gustaría explorarlo más adelante. Sacar canciones más minimalistas, más directas.”

Para cerrar, ¿qué consejo les darían a artistas emergentes que buscan romper reglas como ustedes?

“Solo podemos hablar desde nuestra experiencia. Las cosas que nos han salido mejor no fueron las que planeamos demasiado.

Paco Versailles nació como un espacio para divertirse, para soltar, no como algo calculado. Cuando no fuerzas las cosas y disfrutas el proceso, el universo responde.

Así que el consejo sería ese: no forzar nada. Dejar que las cosas pasen.”