Antes de hablar de Winona Riders como una de las propuestas más inquietas del rock argentino contemporáneo, hay que regresar a su origen. La banda comenzó en Morón, Buenos Aires, en 2018, cuando Ariel Mirabal Nigrelli y Ricardo Morales comenzaron a darle forma a un proyecto que terminaría creciendo desde pequeños escenarios hasta presentaciones de mayor escala dentro del circuito argentino.
La historia tiene un detalle importante: Winona Riders no nació como un proyecto diseñado desde el principio para funcionar dentro de una gran industria. Según la información biográfica de la banda, la intención era convertirse en ese grupo que sus integrantes hubieran querido encontrar como espectadores. La idea estaba relacionada directamente con tocar y construir una experiencia en vivo. Su debut ocurrió el 15 de junio de 2019, en Salas Tifón de Ramos Mejía, inicialmente como trío.

A partir de ahí, la formación fue creciendo hasta llegar al quinteto actual, integrado por Ariel Mirabal Nigrelli en voz y guitarra, Ricardo Morales en voz y guitarra, Francisco Cirillo en batería, Gabriel Torres Carabajal en percusión y Santiago Vidiri en bajo.
La evolución también puede seguirse a través de sus grabaciones. Su discografía temprana incluye registros de presentaciones como Salas Tifón (15.06.2019) y Niceto Lado B (02.08.2019), que hoy funcionan como documentos de aquella primera etapa. Después llegaron trabajos como Esto Es Lo Que Obtenés Cuando Te Cansas De Lo Que Ya Obtuviste, El Sonido Del Éxtasis y No Hagas Que Me Arrepienta.
En 2025 apareció Quiero Que Lo Que Yo Te Diga Sea Un Arma En Tu Arsenal, un álbum de diez canciones grabado en agosto de ese año en SoundRec. El material fue producido por la propia banda y cuenta con una instrumentación que vuelve a demostrar la amplitud de su propuesta: guitarras, bajo, batería, percusiones, sintetizadores y máquinas de ritmo conviven a lo largo del disco.
La discografía reciente también deja claro que Winona Riders no se ha quedado atrapada en la etiqueta de “banda de garage”. Su música puede desplazarse entre el rock psicodélico, el proto-punk, el acid rock, el rock and roll e incluso elementos cercanos al techno. Esa amplitud no parece buscar una pulcritud estilística, sino mantener abierta la posibilidad de que cada canción encuentre su propia forma.
Y mientras los discos crecían, también lo hacía su presencia en directo. Los registros disponibles de sus conciertos muestran repertorios de duración considerable y con espacio para versiones extendidas. En una presentación de 2026 en Buenos Aires, por ejemplo, el concierto superó las dos horas y algunas canciones se extendieron considerablemente respecto a sus versiones de estudio.
Eso ayuda a entender qué significa realmente la llegada a México. No estamos hablando solamente de una banda argentina presentando canciones fuera de su país. Estamos hablando de un proyecto que construyó una parte importante de su identidad en pequeños escenarios y que ahora está trasladando esa experiencia a una nueva audiencia.
El 25 de septiembre, el Foro Puebla será el punto exacto donde esas dos historias se encuentren: la de una banda que lleva siete años creciendo y la de un público mexicano que tendrá su primera oportunidad de verla en directo.

De Morón a Ciudad de México hay miles de kilómetros. Pero para una banda cuya identidad está tan ligada a tocar, el verdadero viaje comienza cuando se encienden los amplificadores.

