Hay canciones que pertenecen a un disco y otras que terminan perteneciendo a una generación completa. En el caso de Jamiroquai, buena parte de su repertorio logró escapar de las fronteras del acid jazz para convertirse en música reconocible incluso para quienes nunca siguieron de cerca la trayectoria de la banda. De cara al 27 de septiembre en Arena CDMX, el regreso a México inevitablemente abre la conversación sobre aquellas piezas que ayudaron a convertir al proyecto de Jay Kay en uno de los nombres más importantes del funk británico de los noventa.
La primera parada es “Virtual Insanity”, una canción que prácticamente funciona como una cápsula de 1996. Publicada como parte de Travelling Without Moving, fue acompañada por uno de los videos más reconocibles de aquella década, con Jay Kay desplazándose sobre un piso que parecía moverse mientras la habitación permanecía aparentemente inmóvil. Tres décadas después, la canción sigue siendo uno de los principales puntos de entrada al universo de Jamiroquai.
Su importancia es todavía más evidente en 2026 porque precisamente este año marca el 30 aniversario de su lanzamiento. La banda conmemoró la fecha con una edición especial del sencillo en vinilo, recuperando la portada y el listado de canciones de la edición original.
Después aparece “Cosmic Girl”, también perteneciente a Travelling Without Moving. Aquí Jamiroquai lleva el funk hacia una dimensión más luminosa y bailable, con una producción que refleja perfectamente el momento en que la banda comenzó a consolidar una audiencia internacional mucho más amplia. El álbum fue lanzado en 1996 y es uno de los trabajos fundamentales de la primera etapa de la agrupación.
La tercera pieza es “Canned Heat”, incluida en Synkronized, publicado en 1999. La canción representa otro momento importante porque demuestra que Jamiroquai no dependía exclusivamente de la fórmula que había funcionado durante los primeros años. Para entonces, la electrónica y la música dance ya tenían un papel mucho más visible dentro de la propuesta del grupo.
Escuchar estas tres canciones dentro de un mismo concierto permite recorrer una parte importante de la evolución de Jamiroquai: desde el funk con raíces en el jazz hasta una producción mucho más orientada a las pistas de baile. Y, sobre todo, permite entender por qué la música del grupo ha podido sobrevivir a diferentes ciclos de la industria.
La presentación de 2026 también llega en un momento donde la banda trabaja en nueva música. Después de Automaton, publicado en 2017, Jamiroquai se encuentra preparando su noveno álbum de estudio y recientemente firmó un nuevo acuerdo global con BMG.
Eso significa que el concierto de la Arena CDMX puede funcionar como una revisión del catálogo, pero también como una ventana hacia lo que viene. La banda tiene suficientes clásicos para construir una noche alrededor de la nostalgia, pero su actualidad discográfica plantea otra posibilidad: que las canciones nuevas comiencen a ocupar un lugar dentro de una historia que todavía no termina.
Y cuando Jay Kay vuelva a pisar el mismo recinto donde Jamiroquai tocó por última vez en México en 2018, seguramente habrá canciones que el público reconozca desde el primer compás.

Entre ellas, estas tres representan distintos momentos de una carrera que nunca dejó de moverse.

