Hubo un momento en que la música electrónica dejó de ser solamente una experiencia de club y comenzó a instalarse con fuerza en las playlists de quienes escuchaban indie, rock alternativo y pop. Los blogs musicales, los remixes, los festivales y una nueva generación de productores ayudaron a borrar las fronteras entre géneros. Miami Horror apareció justamente en medio de esa transformación.
Aunque sus influencias se remontan mucho más atrás, con referencias a artistas como Prince, Supertramp y ABBA, además de grupos de new wave como New Order, el proyecto de Benjamin Plant tomó esos elementos y los convirtió en algo perfectamente reconocible dentro de la escena electrónica de finales de los 2000 y principios de los 2010.
El resultado tenía algo que hoy resulta particularmente atractivo: podía sonar sofisticado sin perder su lado pop. Había sintetizadores, baterías electrónicas y estructuras propias de la música dance, pero también melodías que podían quedarse en la cabeza después de una sola escucha. Esa mezcla ayudó a que Miami Horror encontrara espacio en festivales y escenarios que no necesariamente pertenecían exclusivamente a la electrónica.
Illumination, publicado en 2010, representa probablemente el mejor ejemplo de ese momento. El álbum llegó al Top 10 de las listas australianas y convirtió canciones como “Sometimes” y “Holidays” en piezas representativas de una época en la que el indie electrónico podía convivir sin problemas con el pop, el nu-disco y el synth pop.
Pero escuchar hoy a Miami Horror también permite entender cuánto ha cambiado esa escena. Lo que hace más de una década podía sentirse como una propuesta novedosa, ahora forma parte de un lenguaje que encontramos constantemente en la música contemporánea. Synth pop, disco, funk y electrónica dejaron de ser compartimentos separados y se convirtieron en herramientas disponibles para prácticamente cualquier artista.
Miami Horror, sin embargo, no se quedó atrapado en esa estética. All Possible Futures llevó el proyecto hacia otra dirección y posteriormente llegaron The Shapes y distintos sencillos que ampliaron la paleta hacia el funk y el R&B. En 2025, We Always Had Tomorrow volvió a modificar el enfoque con un álbum más introspectivo.
Esa evolución hace que su próxima presentación en Foro Puebla, el 8 de octubre, tenga un atractivo especial.

Para una generación, Miami Horror puede representar una parte de la adolescencia o de aquellos primeros años descubriendo música en internet. Para otra, puede ser simplemente un proyecto contemporáneo con una estética retro que encaja perfectamente con el presente.
Y ahí está la conexión entre generaciones. La nostalgia no necesariamente significa regresar a una época. A veces significa reconocer de dónde vienen ciertos sonidos que seguimos escuchando hoy. Miami Horror forma parte de esa historia y su concierto en Ciudad de México puede ser una buena oportunidad para comprobar que algunas de esas canciones siguen teniendo el mismo efecto cuando las luces bajan y comienza el primer beat.

