SUUNS | UNA BANDA QUE NUNCA NECESITÓ SONAR COMO LAS DEMÁS

En una escena alternativa donde muchas propuestas terminan siendo clasificadas rápidamente por género, SUUNS ha construido una carrera alrededor de la dificultad para hacerlo. Desde Montreal, el trío formado por Ben Shemie, Joseph Yarmush y Liam O’Neill ha desarrollado durante casi dos décadas una música que puede acercarse al art rock, la electrónica, el post-rock o el krautrock sin pertenecer completamente a ninguno de ellos.

Esa ambigüedad se convirtió en una de sus mayores fortalezas. SUUNS no necesita que una canción tenga una estructura evidente para funcionar. Muchas veces el atractivo está precisamente en lo contrario: en una línea de bajo que se repite, una guitarra que aparece lentamente, una voz que parece surgir desde el fondo de la mezcla o un sintetizador que modifica poco a poco la percepción del tema.

Su discografía demuestra que esa búsqueda no se ha detenido. Desde Zeroes QC hasta trabajos como Hold/Still, The Witness y The Breaks, la banda ha ido cambiando la proporción entre guitarras, electrónica, melodía y experimentación. No todos los discos persiguen el mismo objetivo, pero todos parecen formar parte de una misma búsqueda: encontrar nuevas formas de generar tensión sin abandonar su identidad.

The Breaks es especialmente interesante dentro de esa trayectoria porque presenta una versión más contenida del grupo. Sus ocho canciones permiten escuchar una banda que no necesita saturar cada segundo para mantener la atención. Hay espacio, silencios y estructuras que se desarrollan lentamente. Incluso cuando aparecen ritmos electrónicos o guitarras más agresivas, existe una sensación de control que hace que cada elemento tenga mayor importancia.

Esa manera de trabajar también explica por qué SUUNS puede resultar especialmente interesante en directo. Una canción que en los audífonos parece contenida puede crecer considerablemente frente a un público. El volumen, la iluminación y la presencia física de los músicos modifican la experiencia y permiten que las composiciones adquieran otra dimensión.

Por eso el 18 de septiembre en Orbe no solamente representa otra visita de una banda canadiense a México. Es la oportunidad de encontrarse con un grupo que lleva años demostrando que la música alternativa todavía puede ser extraña, incómoda, elegante y profundamente física al mismo tiempo.

Y quizá esa sea la mejor forma de llegar a este concierto: sin esperar que SUUNS suene como alguien más.