AMERICAN FOOTBALL | CUANDO EL CULTO LLEGÓ DESPUÉS: LA EXTRAÑA HISTORIA DE LP1

En 1999, American Football publicó un álbum que parecía demasiado particular para convertirse en un fenómeno masivo. El disco tenía nueve canciones, guitarras limpias, estructuras poco convencionales, una trompeta que aparecía en momentos inesperados y letras que hablaban de relaciones, distancia y dudas personales. No hubo una explosión inmediata. De hecho, la primera etapa de la banda terminaría apenas un año después. Lo que nadie podía saber entonces era que aquel álbum comenzaría a crecer precisamente cuando American Football ya no existía.

La agrupación había comenzado en 1997 en Urbana, Illinois, con Mike Kinsella, Steve Holmes y Steve Lamos. Era un proyecto vinculado a la escena universitaria y a la experiencia de músicos que ya habían participado en otros grupos. Después de publicar un EP en 1998, American Football lanzó su primer LP al año siguiente a través de Polyvinyl Record Co. El disco terminó convirtiéndose en una referencia de lo que posteriormente sería asociado con el midwest emo, aunque su sonido también tenía elementos de indie rock, post-rock y math rock.

La paradoja de American Football está precisamente ahí: su importancia no fue evidente desde el primer momento. La banda se separó alrededor del año 2000 después de una trayectoria relativamente corta. Durante los años siguientes, sin embargo, LP1 comenzó a circular entre nuevas generaciones de escuchas. Internet ayudó a que el disco encontrara personas que ni siquiera habían vivido la escena donde había nacido.

En 2014, Polyvinyl reeditó el álbum y American Football regresó a los escenarios. La respuesta sorprendió incluso a los propios integrantes. Lo que originalmente había sido una banda universitaria que tocó durante un periodo breve ahora podía llenar espacios mucho más grandes. Steve Holmes describió aquella primera etapa del regreso como la sensación de haberse convertido de repente en una banda de tamaño medio sin haberlo planeado de esa manera.

Después llegó una segunda etapa creativa. En 2016 apareció el segundo álbum homónimo y en 2019 el tercero. La banda dejó claro que su regreso no consistiría únicamente en tocar LP1 para públicos nostálgicos. Había nuevas canciones, nuevas preocupaciones y una relación diferente con la música.

Ese proceso alcanza una nueva etapa con LP4, publicado en mayo de 2026. El disco encuentra a sus integrantes varios años después de aquella reunión y, en muchos sentidos, plantea una pregunta diferente: ¿qué significa seguir haciendo música cuando ya pasó la etapa de juventud que dio origen a buena parte de tu repertorio?

La respuesta aparece en canciones que hablan de divorcio, culpa, pérdida, aislamiento y la necesidad de reconstruirse. Pero también aparece en la música, que continúa expandiéndose con arreglos más complejos y una producción mucho más ambiciosa. La banda no intenta sonar como en 1999 porque ya no es la misma banda de entonces.

Y quizá eso sea lo más interesante de su regreso a México.

El 26 de septiembre en ORBE, American Football llegará al Pitchfork Music Festival CDMX con una historia que no siguió una línea tradicional. No fueron una banda que conquistó al mundo desde su primer disco. Fueron una banda que desapareció, fue redescubierta, regresó y continuó creciendo.

A veces el reconocimiento llega tarde. Para American Football, ese retraso terminó siendo parte esencial de su historia.