Rhye: «Hago todo de una forma muy humana» [ENTREVISTA]

En conversación con Los Imaginantes, Mike Milosh habla de las influencias detrás de JOY II, su forma de grabar y la energía que encuentra en el público mexicano.

Texto: Daniela Lara

Fotos: Alejandro Servín

Si una toma vocal no le convence, Mike Milosh vuelve a cantarla. Así describe el músico detrás de Rhye una parte esencial de su proceso: trabajar la interpretación hasta encontrar lo que busca. En nuestra conversación previa al lanzamiento de JOY II, esa decisión se convierte en una manera de entender su música.

«Creo que una filosofía central es que hago todo de una forma muy humana», explica. Según cuenta, no utiliza corrección de afinación ni programas de edición vocal; a su voz le añade reverberación y compresión. «Si creo que no la canté lo suficientemente bien, la vuelvo a cantar».

Su postura también aparece cuando habla de inteligencia artificial y de sus límites creativos. Expresa su rechazo a la IA en la música. Al preguntarle qué se permitió hacer en JOY II que antes habría descartado, responde que no identifica una barrera musical que necesitara romper: «No tengo límites con las melodías. Supongo que mis límites están en la tecnología».

Las influencias del álbum tampoco se reducen a una lista de artistas o discos. Milosh menciona películas, personas, experiencias, meditación y los viajes sonoros que realiza para otras personas. Las melodías surgen de ese conjunto de estímulos cotidianos. «No es que me inspire una sola canción. Es toda esa sinfonía que conforma la vida».

Esa amplitud convive con una atención minuciosa al sonido. Cuando le pedimos un detalle que valiera la pena descubrir con audífonos, eligió la canción de «Hands on Me». Cuenta que pasó dos días buscando su sonido antes de grabar la batería y que recurrió a un compresor antiguo para trabajarlo. También invita a prestar atención a los sintetizadores y los arpegios de la canción.

«No sé si a alguien más le importa, pero para mí es un detalle muy importante», dice. Su respuesta ofrece una forma concreta de acercarse al disco: escuchar las pequeñas decisiones que construyen cada canción, además de la voz y la melodía principal.

La conversación también pasa por su regreso a México. Milosh cuenta que disfruta tanto tocar aquí que intenta hacerlo con frecuencia y que le resultó especialmente bonito comenzar en el país la gira de JOY. Las invitaciones, dice, siguen llegando, y su reacción es sencilla: «Vamos, hagámoslo».

Al hablar del público mexicano, enumera energía, pasión, felicidad, sonrisas y calidez. Lo describe como «ruidoso, pero en el buen sentido». Esa respuesta deja ver lo que encuentra al otro lado del escenario: una energía que disfruta y que lo anima a volver.

Desde una toma vocal que se canta otra vez hasta dos días dedicados al sonido de una canción, Milosh habla de JOY II a través del trabajo que hay dentro de sus canciones. Su invitación para escucharlo empieza ahí: en los detalles que, a primera escucha, podrían pasar desapercibidos.