
El Estadio Azteca ha sido escenario de los mitos más grandes del balompié, pero ayer por la tarde se escribió un capítulo impulsado por el color, la música y la hermandad cultural. En el marco del partido entre Colombia y Uzbekistán, las tribunas del coloso no solo vibraron con los goles, sino con el encuentro espontáneo entre el máximo ídolo del reggaetón colombiano, Maluma, y el ensamble de percusión Dambó.
Mientras el balón rodaba, en las inmediaciones del campo y los pasillos el ambiente ya era una fiesta colectiva. Dambó, consolidada como una de las agrupaciones artísticas más innovadoras de la capital con más de 100 artistas en rotación activa, hizo valer su título de Artista Oficial de la FIFA World Cup 2026™. Con un despliegue de energía multisensorial y una rigurosa composición percutiva dirigida por su comité artístico especializado, la compañía rompió los límites tradicionales de las comparsas urbanas.
La sorpresa de la tarde ocurrió cuando Maluma, contagiado por el estruendo de los tambores de alta energía, decidió unirse a la comparsa. El cantante colombiano comenzó a bailar hombro con hombro junto al elenco, fusionando el sabor de su tierra con la imponente potencia de los tambores mexicanos. Las gradas estallaron en júbilo ante el sincretismo perfecto: el ícono de la música urbana global cobijado por el talento de una academia que ha colaborado con grandes marcas e instituciones como el Gobierno de la CDMX, la Federación Mexicana de Fútbol, L’Oréal y el Palacio de Hierro.
Este mágico momento forma parte de las 14 apariciones de artistas en el estadio y los 4 partidos oficiales asignados a Dambó dentro de su agenda mundialista. El torneo apenas cruza momentos clave, y tras presenciar este histórico baile con una de las estrellas más grandes de la música actual, nos queda una gran incógnita: ¿con qué más nos sorprenderá la batucada en sus próximas participaciones durante el mundial?

