La nostalgia por los dosmiles no tiene un solo sonido.

Eso queda perfectamente demostrado cuando ponemos en la misma conversación a 3OH!3, Bowling For Soup y All Time Low.
Las tres propuestas tienen conexiones con aquella época, pero representan caminos completamente diferentes.
3OH!3 fue parte de una generación que comenzó a romper las fronteras entre pop, electrónica, hip-hop y rock alternativo. “Don’t Trust Me”, “STARSTRUKK” y “My First Kiss” se convirtieron en canciones prácticamente inseparables de la cultura pop de finales de los dosmiles y principios de la siguiente década.
Bowling For Soup, en cambio, representa la cara más divertida y descarada del pop-punk. Canciones como “1985” y “Girl All the Bad Guys Want” demostraron que una banda podía hablar de nostalgia, adolescencia y relaciones sin tomarse demasiado en serio.
Y después está All Time Low, que representa una evolución más directa del pop-punk de la época. “Dear Maria, Count Me In” se convirtió en uno de los himnos definitivos del género y continúa funcionando como una canción generacional. Las tres bandas forman parte del lineup oficial del festival.
Tres recuerdos diferentes
La nostalgia funciona de manera distinta para cada persona.
Para algunos, 3OH!3 recuerda los primeros años de YouTube, MTV y las fiestas adolescentes.
Para otros, Bowling For Soup está asociado con películas, series y videojuegos.
Y para quienes estaban más metidos en la escena pop-punk, All Time Low puede representar conciertos, revistas musicales y playlists interminables.
Eso es precisamente lo interesante.
No existe una sola nostalgia.
Existe una colección de recuerdos personales conectados por la música.

El festival como máquina del tiempo
Ver a estas tres propuestas en un mismo fin de semana permite recorrer diferentes lados de una misma época.
Puedes pasar de una canción electrónica y descarada de 3OH!3 a un himno humorístico de Bowling For Soup y terminar cantando a todo pulmón con All Time Low.
Y probablemente eso sea uno de los mayores atractivos del Warped Tour México.
No se trata de regresar literalmente a 2009.
Se trata de descubrir que las canciones que escuchábamos entonces todavía pueden provocar exactamente la misma reacción.
Quizá cambió nuestra edad.
Cambió la tecnología.
Cambió la forma de escuchar música.
Pero algunas canciones siguen teniendo la capacidad de transportarnos en menos de tres minutos.

