Hay bandas que pertenecen a una época y otras que terminan encontrando nuevas generaciones mucho después de haber comenzado. American Football está claramente en el segundo grupo. Lo que inició en 1997 como un proyecto universitario en Urbana, Illinois, terminó convirtiéndose en una de las referencias más reconocibles del emo del Medio Oeste estadounidense, aunque su historia está lejos de limitarse a una etiqueta. El próximo 26 de septiembre, la agrupación llegará a ORBE como parte del Pitchfork Music Festival CDMX 2026, con un catálogo que abarca casi tres décadas y un disco nuevo que demuestra que su historia todavía está en movimiento.

Mike Kinsella, Steve Holmes y Steve Lamos comenzaron American Football mientras estudiaban en la Universidad de Illinois. Después de un EP de tres canciones publicado en 1998, llegó en 1999 el primer álbum homónimo de la banda. En ese momento, aquel disco no parecía destinado a convertirse en una pieza de culto. Su propuesta era demasiado contenida para el rock convencional y demasiado particular para encajar fácilmente en una sola escena: guitarras entrelazadas, estructuras poco previsibles, trompeta, cambios rítmicos y letras enfocadas en relaciones, inseguridades y momentos cotidianos.
La primera etapa de American Football fue breve. La banda se separó alrededor del año 2000, pero durante los años siguientes ocurrió algo que cambiaría por completo su historia: LP1 comenzó a ser descubierto por nuevas audiencias. La reedición de 2014 ayudó a consolidar ese interés y eventualmente llevó a una reunión que terminó siendo mucho más grande de lo que sus integrantes habían imaginado. Desde entonces llegaron nuevos discos, giras y una relación distinta con un público que ya no escuchaba aquellas canciones desde la perspectiva de estudiantes universitarios, sino desde otras etapas de la vida.

Esa evolución es precisamente una de las claves para entender su presente. Después de los discos de 2016 y 2019, American Football publicó LP4 el 1 de mayo de 2026, nuevamente bajo el sello Polyvinyl Records. El álbum reúne diez canciones y amplía todavía más el lenguaje de la banda con piano, sintetizadores, vibráfono, trompeta y distintas capas vocales. Participan, además, invitados como Brendan Yates de Turnstile, Caithlin De Marrais de Rainer Maria y Wisp.
Por eso, el concierto de ORBE representa algo más que una visita de una banda de culto. Es la oportunidad de observar qué sucede cuando un grupo que alguna vez escribió desde la incertidumbre de los veinte años continúa componiendo desde las preguntas de la adultez. LP4 habla de pérdida, divorcio, aislamiento, culpa y aceptación, pero también mantiene esa capacidad de encontrar belleza en arreglos que nunca necesitan convertirse en espectáculo.
En una entrevista publicada esta semana por Chilango, Mike Kinsella explicó que interpretar estas canciones puede resultar catártico porque el público comparte muchas de las emociones que aparecen en ellas. No se trata de presentar la música como una solución, sino de reconocer que cantar juntos ciertas cosas puede cambiar la manera en que se sienten.
El 26 de septiembre, American Football tendrá precisamente ese espacio en CDMX: un escenario para revisar una historia que comenzó como proyecto universitario, sobrevivió a una separación, encontró una segunda vida y ahora continúa escribiéndose desde otro lugar. ORBE será el punto de encuentro entre quienes descubrieron a la banda hace años y quienes llegaron a ella mucho después.

