AMERICAN FOOTBALL | “BAD MOONS”, “NO FEELING” Y “WAKE HER UP”: EL PRESENTE DE UNA BANDA QUE NO QUIERE VIVIR DEL PASADO

Si hay algo que American Football ha demostrado durante los últimos años es que una banda puede regresar sin convertirse necesariamente en una pieza de museo. Después de la reunión de 2014, el grupo no se limitó a reconstruir el repertorio de su primera etapa. Publicó dos álbumes nuevos, realizó giras y finalmente llegó a LP4, un cuarto capítulo que vuelve a colocar a la banda en un presente creativo. Ahora, ese material llegará a México como parte del Pitchfork Music Festival CDMX, con una presentación programada para el 26 de septiembre en ORBE.

Una de las canciones que mejor representa esta nueva etapa es “Bad Moons”. Con más de ocho minutos de duración, la pieza se encuentra entre las composiciones más extensas de LP4 y nació a partir de la unión de dos demos. El resultado es una canción que comienza dentro del lenguaje reconocible de American Football y poco a poco adquiere dimensiones mucho más amplias. La banda ha descrito la pieza como uno de sus momentos más catárticos, pero la fuerza está también en la manera en que combina humor, incomodidad y vulnerabilidad.

Después está “No Feeling”, que incorpora la voz de Brendan Yates, integrante de Turnstile. La colaboración es particularmente interesante porque coloca dos sensibilidades distintas dentro de una misma canción. La voz de Yates funciona como una nueva textura dentro de la composición, mientras American Football mantiene las guitarras y estructuras que han definido su identidad. El resultado muestra que el grupo no está intentando proteger una fórmula antigua; está dispuesto a abrirla.

La tercera pieza que merece atención es “Wake Her Up”, donde participa Wisp. Aquí el contraste vuelve a ser fundamental. La canción tiene un carácter más cercano al pop sin abandonar las capas y las texturas que caracterizan al grupo. La presencia de Wisp introduce una dimensión distinta y ayuda a que LP4 no se sienta como una repetición de sus trabajos anteriores.

Estas canciones también ayudan a entender por qué el regreso de American Football a México ocurre en un momento particular. La banda ya tuvo una primera experiencia en el país y Mike Kinsella ha hablado recientemente de lo bien que recuerda aquella visita. En entrevista con Chilango, explicó que conserva buenos recuerdos de la Ciudad de México y que espera regresar para tocar nuevamente frente al público mexicano.

Kinsella también habló de la relación emocional que existe entre las canciones y quienes las escuchan. Para él, interpretar material personal frente a un público que responde cantando puede tener un efecto catártico. No porque una canción resuelva los problemas de alguien, sino porque compartir una emoción puede hacer que deje de sentirse completamente individual.

Esa idea resulta especialmente relevante para una banda cuyo catálogo ha acompañado a sus seguidores durante diferentes etapas de vida. Quienes encontraron LP1 hace años probablemente llegarán a ORBE con una historia distinta a la que tenían cuando escucharon por primera vez “Never Meant”. Y quienes descubrieron American Football recientemente podrán conocer esas canciones dentro de un contexto mucho más amplio.

El 26 de septiembre, el concierto tendrá entonces dos caras. Por un lado, estará la banda que convirtió un álbum de 1999 en una referencia que continúa creciendo. Por otro, estará el grupo de 2026, con cuatro discos, nuevas colaboraciones y una perspectiva completamente distinta.

American Football no necesita escoger entre pasado y presente. Su historia funciona precisamente porque ambos conviven.