Hablar de Pulso GNP solamente desde la nostalgia sería dejar fuera una parte importante del cartel. El festival también funciona como una fotografía de lo que está sucediendo actualmente en la música mexicana, especialmente cuando reúne a artistas que han construido audiencia desde plataformas digitales y nuevas formas de producción.

Kevin Kaarl es uno de los nombres que mejor representa esa transición. Su propuesta íntima encontró una audiencia enorme sin depender de las mismas rutas que siguieron las bandas de generaciones anteriores. En un festival dominado por momentos de alto volumen y grandes coros, su presencia puede funcionar como una pausa necesaria.
NSQK representa otra parte del presente. Su propuesta se mueve entre R&B, pop y producción electrónica, con una relación muy distinta con la composición y el sonido. Su crecimiento en recintos importantes demuestra que existe un público dispuesto a seguir propuestas que no necesitan ajustarse a una sola categoría.
Bruses añade otra dimensión desde una estética más oscura y emocional. Junto con La Texana, Malcriada, Kevis & Maykky y Electrify, estos proyectos recuerdan que el futuro de un festival no solamente está en sus headliners. También está en los nombres que hoy ocupan horarios intermedios y que dentro de algunos años podrían regresar a Querétaro desde otra posición en el cartel.

