Un festival largo necesita una estrategia. No solamente de horarios, sino también de energía. Hay canciones para comenzar el día, canciones para caminar entre escenarios, canciones para bailar y canciones que uno guarda para el momento en que ya está oscureciendo. Pulso GNP tiene suficientes estilos para construir una jornada completa alrededor de esos cambios.

Para comenzar, Kevin Kaarl puede representar una entrada más tranquila al festival. Su propuesta funciona especialmente bien para quienes todavía están ubicándose, encontrando amigos y entendiendo cómo se distribuyen los escenarios. Después puede llegar el rock de Travis, Fobia, La Gusana Ciega o DLD para aumentar progresivamente la intensidad.

Cuando llegue la necesidad de cambiar completamente de ambiente, Deorro tiene otra función. La electrónica puede convertirse en una forma de resetear el cuerpo después de varias horas de guitarras. NSQK y Bruses también permiten moverse hacia otros lenguajes sin abandonar completamente el carácter alternativo del cartel.
Y para el cierre, el festival tiene dos nombres capaces de cambiar la escala del día: Caifanes y Robbie Williams. El primero desde una colección de himnos profundamente ligados al rock mexicano; el segundo desde una carrera internacional construida alrededor del pop, el espectáculo y canciones que pueden ser reconocidas por varias generaciones. La programación completa será la que determine el recorrido final, pero el cartel ya permite imaginar distintas formas de vivir el día.


