Un concierto de Natalia Lafourcade permite jugar con distintas épocas de su carrera. Está la Natalia de los primeros años, la compositora que comenzó a acercarse cada vez más a la música tradicional mexicana, la etapa de Hasta la raíz y la artista que posteriormente construyó proyectos como Musas, De todas las flores y ahora Cancionera. Por eso, elegir solamente tres canciones para su regreso al Teatro Metropólitan resulta complicado, pero hay algunas que podrían adquirir un significado especial durante estas dos noches.

“Hasta la raíz” es prácticamente obligatoria cuando se habla de Natalia. La canción se convirtió en uno de los mayores referentes de su carrera y en una pieza que trascendió el momento de su lanzamiento. Dentro del actual espectáculo continúa apareciendo hacia el cierre, después de un recorrido que atraviesa diferentes etapas de su repertorio. Escucharla al final de una noche dedicada a Cancionera sería también una manera de recordar el lugar que esta canción ocupa dentro de su historia.
“Soledad y el mar” representa otra de las facetas que han convertido a Natalia en una de las compositoras mexicanas más reconocibles de su generación. La canción forma parte de Musas y ha continuado apareciendo en el repertorio de Cancionera. En los conciertos recientes, incluso ha sido colocada junto a otras piezas de carácter más íntimo, creando uno de esos momentos donde la interpretación pesa tanto como la propia composición.
La tercera tendría que ser “Nunca es suficiente”. Aunque nació dentro de Hasta la raíz, con el paso de los años se convirtió en una de las canciones más populares de Natalia y encontró una segunda vida gracias a su conexión con la música regional mexicana. Actualmente sigue apareciendo en el repertorio de Cancionera, justo después de “El palomo y la negra” en algunas de las presentaciones más recientes de la gira.
Estas tres canciones también muestran tres caras diferentes de Natalia: la compositora introspectiva, la artista que mira hacia las raíces latinoamericanas y la intérprete capaz de convertir una canción en algo que pertenece al público tanto como a quien la escribió.
Y aunque estas serían nuestras tres elegidas, el repertorio actual deja claro que la noche puede tener muchas más sorpresas. En presentaciones recientes han aparecido “Vine solita”, “Pajarito colibrí”, “Cancionera”, “De todas las flores”, “María la Curandera”, “El lugar correcto”, “Como quisiera quererte”, “Mi tierra veracruzana” y versiones de canciones como “La Llorona”, “Cien años” y “Azul”.

