EASYKID | “SOY UN FATALISTA”: EL FINAL DE UNA ERA OSCURA Y EL COMIENZO DE UNA NUEVA ETAPA

EASYKID presenta Soy Un Fatalista, su cuarto álbum de estudio y uno de los proyectos más personales de su trayectoria. El artista chileno convierte la rabia, la frustración y el desgaste emocional en el punto de partida de una producción que busca cerrar una etapa marcada por la oscuridad, al tiempo que amplía los límites de su identidad musical. Disponible a través de Capitol Records, el disco reúne ocho canciones y colaboraciones con figuras como J Balvin, Kali Uchis y Saramalacara, en una propuesta que conecta el reggaetón con el trap experimental, el hyperpop, el rock y la música alternativa.

El lanzamiento representa, además, un momento importante para la expansión internacional del proyecto de EASYKID. Se trata de su primer álbum bajo el sello Capitol Records, una alianza orientada a llevar su música a nuevas audiencias y consolidar su presencia fuera de Chile. Sin embargo, Soy Un Fatalista no nace únicamente de una estrategia de crecimiento profesional. Originalmente concebido como un EP para acompañar su debut en el Estadio Bicentenario de La Florida, en Santiago, el material evolucionó hasta convertirse en un álbum que permite al artista exponer una parte de su proceso creativo y emocional. La decisión de ampliar el proyecto responde a la necesidad de darle espacio a una historia que no podía resumirse en unas cuantas canciones.

“Esta es la última vez que voy a hablar de esto más oscuro, más triste, de rabia, de sentir ira. Llegó el momento de sacarlo y terminar con esta era fatalista”, explicó EASYKID al hablar del concepto del disco. La declaración funciona como una clave para entender el recorrido de sus ocho canciones: más que recrearse indefinidamente en el dolor, el artista busca reconocerlo, transformarlo en música y dejarlo atrás. La fatalidad aparece aquí como una postura emocional que ha acompañado una etapa de su vida, pero también como una identidad de la que comienza a despedirse.

Musicalmente, el álbum se divide entre dos universos que conviven dentro de su propuesta. Cuatro canciones recuperan elementos del reggaetón que contribuyeron a posicionarlo ante una audiencia internacional, mientras que las restantes exploran territorios más experimentales, con influencias del trap, el hyperpop, el rock y los sonidos alternativos. Esta diversidad no funciona como una colección de estilos aislados, sino como una extensión de las distintas emociones que atraviesan el proyecto. La distorsión, los sintetizadores y los cambios de textura se convierten en recursos para expresar aquello que las letras colocan en primer plano: las contradicciones del deseo, el autosabotaje, la rabia y la dificultad de desprenderse de experiencias que siguen teniendo peso.

El álbum abre con “Down”, un reggaetón que combina elementos clásicos del género con texturas digitales, distorsión electrónica y sintetizadores inspirados en los sonidos de los años ochenta. La canción retrata una relación que se encuentra cerca del final, pero en la que todavía existe una resistencia a aceptar la despedida. La propuesta utiliza el contraste entre una base reconocible y una atmósfera intervenida para representar esa tensión entre el deseo de regresar a lo conocido y la conciencia de que algo ha cambiado. Desde el primer corte, EASYKID establece una de las constantes del disco: las emociones rara vez aparecen de forma ordenada y sus canciones tampoco buscan expresarlas desde un solo lugar.

Entre los temas que ya habían anticipado esta etapa se encuentra “Y si peleamos”, colaboración con Kali Uchis que mezcla reggaetón, R&B y pop etéreo. La canción presenta un diálogo entre dos personas que enfrentan las consecuencias de sus propias decisiones, las adicciones y el deterioro de una relación. La participación de Uchis aporta una perspectiva que amplía el relato y evita que la historia permanezca únicamente dentro de la mirada del protagonista. En lugar de presentar el conflicto como una experiencia unilateral, el tema explora la distancia que puede surgir entre dos personas que todavía mantienen un vínculo emocional, pero que ya no necesariamente encuentran la manera de sostenerlo.

Por su parte, “Untitled Song” introduce una faceta más agresiva mediante una combinación de trap experimental, rock y elementos cercanos al metal. La canción convierte la necesidad de volver a ver a alguien en una experiencia casi física, en la que la memoria y el deseo parecen imponerse sobre cualquier intento de seguir adelante. La intensidad de su producción acompaña esa sensación de urgencia y conecta con una estética emo que atraviesa distintos momentos de la carrera del chileno. Dentro del álbum, el tema funciona como una muestra de su disposición a romper con las estructuras convencionales del reggaetón para explorar emociones que requieren un tratamiento sonoro más abrasivo.

Uno de los puntos centrales del proyecto es “Carnaval”, una canción que mezcla beats de reggaetón con elementos de punk, pop y guitarras eléctricas distorsionadas. La producción acompaña una letra marcada por la rabia contenida, los pensamientos negativos y la lucha contra uno mismo. EASYKID expone la frustración de una etapa en la que el conflicto interno parece convertirse en un adversario constante, hasta reconocer su propia participación en ese ciclo emocional. El tema resume buena parte de la identidad del álbum: una combinación de ritmos familiares con texturas oscuras que amplifican la sensación de desgaste y convierten la vulnerabilidad en una experiencia sonora contundente.

La introspección continúa en “Nada”, una pieza atmosférica que evoluciona hacia el hyperpop y profundiza en el autosabotaje y la percepción que el artista tiene de sí mismo. En lugar de recurrir a una estructura musical estable, la canción se mueve hacia un espacio electrónico que refleja la inquietud de su contenido. Esa búsqueda resulta importante para comprender la amplitud de Soy Un Fatalista, pues demuestra que EASYKID no depende exclusivamente de un género para construir su identidad. Su propuesta se alimenta de la posibilidad de transitar entre sonidos distintos sin abandonar el eje confesional que conecta las canciones.

La colaboración con J Balvin en “Bluyineo” tiene un significado particular dentro de la trayectoria del chileno. La participación del colombiano materializa una aspiración que EASYKID había expresado años atrás en el videoclip de “Visionari”, una de sus primeras canciones, publicado en 2019. En aquel video aparecía una revista en la que figuraba Balvin, una imagen que con el tiempo adquirió un sentido especial para el artista. “Desde entonces estoy persiguiendo el feature, escribiéndole todos los años, mandándole un mensaje, hasta que llegó el día en que lo vio y me respondió”, recordó EASYKID. La colaboración es, por tanto, algo más que un encuentro entre dos nombres del reggaetón: representa la materialización de una meta que acompañó el crecimiento de su proyecto.

En lo musical, “Bluyineo” apuesta por un reggaetón explícito que recupera elementos asociados con la etapa dorada del género. La interpretación de ambos artistas gira alrededor del deseo y la atracción física, con una producción que permite a EASYKID compartir espacio con una de las figuras más reconocidas de la música urbana internacional. La presencia de Balvin también refuerza el alcance que busca esta nueva etapa discográfica, aunque el álbum conserva una identidad propia que no depende exclusivamente de sus invitados.

Otro de los encuentros destacados aparece en “Herida de Gravedad”, donde EASYKID comparte créditos con Saramalacara. La canción combina trap, EDM y texturas industriales para construir una atmósfera áspera, atravesada por distorsiones y cambios de intensidad. Su letra aborda las consecuencias emocionales de la indiferencia de alguien que anteriormente había expresado amor, una experiencia que conecta con el sentimiento de pérdida presente en otras partes del disco. Hacia el cierre, las guitarras eléctricas llevan la composición hacia el rock y recuperan una influencia que ha acompañado al artista desde la infancia. La participación de Saramalacara encaja en ese universo experimental y amplía el contraste entre las voces y las texturas que sostienen la canción.

El cierre llega con “Joven promesa”, una de las exploraciones más cercanas al rock que EASYKID ha presentado hasta ahora. Inspirada en el sonido de Deftones, la canción incorpora distorsiones que alcanzan la voz del intérprete y juega con el vocoder para crear una atmósfera expansiva. Sin embargo, su importancia no reside únicamente en la producción: la letra plantea la posibilidad de abandonar una etapa emocional que parecía interminable y recuperar la disposición para comenzar de nuevo. Después de recorrer la rabia, la frustración y el autosabotaje, el álbum encuentra en este último corte una forma de despedida. No se trata necesariamente de resolver todos los conflictos, sino de reconocer que permanecer en ellos tampoco es una obligación.

La llegada de Soy Un Fatalista coincide con una nueva dimensión de la carrera en vivo de EASYKID. El artista llevará el material al Soy Un Fatalista Tour, una gira anunciada con seis fechas que contempla presentaciones en Chile, Argentina, Perú y México. El recorrido comienza el 14 de noviembre en el Estadio Bicentenario de La Florida, en Santiago, donde protagonizará su primer espectáculo en un estadio. La presentación representa un paso significativo para un proyecto que ha crecido desde los circuitos de la música urbana alternativa hasta alcanzar una audiencia cada vez más amplia.

En México, la gira contempla tres presentaciones confirmadas: Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara. La inclusión del país en este recorrido refuerza la conexión de EASYKID con uno de los mercados fundamentales para la música urbana latinoamericana y abre una nueva oportunidad para trasladar al escenario el contraste entre los ritmos bailables y la intensidad emocional que define el álbum. Después de construir una identidad reconocible a través de producciones como DARKERA e I’M PART, el chileno llega a este momento con el impulso de “SHINY”, tema que alcanzó el Top 50 Global de Spotify y contribuyó a ampliar su alcance internacional.

El reconocimiento también ha llegado desde la prensa especializada. EASYKID fue incluido en la selección Future of Music 2025 de Rolling Stone en Español, dedicada a artistas que están contribuyendo a definir el rumbo de la música latina. La distinción acompaña un periodo de crecimiento en el que su propuesta ha destacado por combinar los códigos de la música urbana con referencias del rock y la electrónica, sin renunciar a una escritura centrada en experiencias personales.

Con Soy Un Fatalista, EASYKID presenta un trabajo que mira hacia atrás para poder avanzar. Las colaboraciones con J Balvin, Kali Uchis y Saramalacara amplían el alcance de su universo musical, pero el centro del disco permanece en la necesidad de reconocer una etapa difícil y encontrar la manera de cerrarla. A lo largo de ocho canciones, el artista convierte sus contradicciones en una propuesta que transita entre el reggaetón, la experimentación electrónica y el rock, hasta llegar a una conclusión que apunta hacia la renovación. Su primer álbum con Capitol Records y su próximo debut en un estadio marcan el inicio de una expansión profesional; las canciones, en cambio, hablan de un proceso mucho más íntimo: dejar atrás la oscuridad sin negar lo que significó haber pasado por ella.