SIXPENCE NONE THE RICHER | EL MAPA DE RUTA PARA UN VIAJE DE ENSUEÑO

La arquitectura del repertorio para esta esperada noche en la Ciudad de México seguramente estará diseñada con sumo cuidado para llevar al público por un mar de emociones contrastantes. El inicio del espectáculo podría apostar por establecer un tono sumamente íntimo y acústico, calentando los motores con temas sutiles que preparen el terreno para la dulce avalancha de nostalgia que se avecina.

A medida que la noche avance y los corazones entren en calor, la banda comenzaría a desplegar su artillería pesada del pop alternativo. En este bloque central, la energía de La Maraka subiría de forma gradual con canciones de medio tiempo y melodías un poco más rítmicas. Es el espacio perfecto para que la instrumentación brille y demuestre la excelsa solvencia de unos músicos experimentados.

Llegando al último tercio de la memorable presentación, los grandes himnos tomarían por asalto total el escenario. Intercalando sus célebres y coreadas versiones de clásicos inmortales como “There She Goes” o “Don’t Dream It’s Over”, el concierto se convertiría en un monumental y emotivo karaoke donde las voces del público se fundirían armónicamente con las de la agrupación.

Para el inminente y catártico cierre, no existe otro camino lógico que la absoluta apoteosis romántica de “Kiss Me”. Este aclamado tema, reservado estratégicamente para el tan esperado encore, funcionará como el brillante broche de oro para una velada redonda, dejando a los asistentes flotando en una nube de profunda satisfacción al abandonar el recinto.