Entrevista | 15 15 y el arte de escuchar el mundo

Texto: Brian Hernández

Un álbum que transforma naturaleza en sonido

Hay bandas que escriben canciones. Y hay otras que parecen coleccionar sonidos del mundo. El proyecto de 15 15, pertenece claramente a la segunda categoría.

Su nuevo álbum —un trabajo que se mueve entre lo orgánico y lo electrónico— nace de una idea tan simple como extraña: intentar escuchar cosas que normalmente pasan desapercibidas. Pájaros, árboles moviéndose, ambientes grabados al azar, y, curiosamente, un pez.

“La primera inspiración del álbum fue la estética del pez. Queríamos recrear ese sonido, aunque en realidad no existe”.

Ese pequeño absurdo creativo terminó convirtiéndose en el punto de partida de todo el proyecto.

El accidente como método creativo

Para 15 15, la música no se construye necesariamente desde instrumentos tradicionales. Muchas veces empieza con grabaciones de campo, capturas sonoras que luego pasan por un proceso de manipulación digital. Un pájaro puede convertirse en un acento electrónico. El sonido del viento puede terminar transformándose en una textura rítmica.

“Grabamos muchos sonidos del entorno, los llevamos al computador y empezamos a estirarlos, transformarlos”.

Pero más que una técnica, lo que buscan es algo distinto: el accidente.

“Intentamos no buscar algo específico. Más bien dejar que aparezca”.

Ese enfoque convierte cada sesión de grabación en algo parecido a un experimento de laboratorio.

Tres canciones para empezar el viaje

Si alguien quisiera entrar por primera vez al universo del nuevo álbum de 15 15, la banda tiene algunas recomendaciones claras. Tres canciones que, según ellos, funcionan como puntos de entrada:
• Fofaru

• Poison

• Toriri
No son necesariamente las más sencillas del disco, pero sí las que mejor condensan el espíritu del proyecto.

Mārara: el lugar donde todo empieza

Gran parte del ADN del álbum nace en Mārara, el espacio donde la banda graba, experimenta y captura sonidos del entorno. En lugar de trabajar exclusivamente en estudio, el grupo convierte el paisaje en un instrumento más.

“Nos gusta que haya algo orgánico, algo que venga de la naturaleza”.


Ese proceso hace que cada canción tenga algo impredecible: pequeños fragmentos de realidad convertidos en música.


¿Se puede bailar con sonidos de pájaros?

Aunque la música de 15 15 se mueve dentro de la experimentación electrónica, hay algo

sorprendentemente físico en sus composiciones. Durante la conversación surge una observación inevitable: su música podría funcionar muy bien en México.

Quizá porque aquí el ritmo se vive distinto.


“Tal vez no sea música fácil de bailar… bueno… si tú lo dices”.


Un viaje, un objeto y la memoria

Hacia el final de la charla aparece una pregunta curiosa: si tuvieran que llevar un objeto durante un viaje escuchando su música, ¿cuál sería? Las respuestas nos dan mucho mas sobre su forma de pensar la creación: un cuchillo, un dispositivo para seguir escuchando música, un lápiz o una cámara. Objetos para explorar, registrar o simplemente sobrevivir en el camino.

De Mārara al mundo

Aunque la banda aún no ha visitado México, la curiosidad está ahí. El mensaje final que nos dejan, es casi una invitación abierta:

“Llévennos a México”

Quizá porque su música —hecha de naturaleza, accidentes sonoros y experimentación— parece pensada justamente para viajar. De Mārara al mundo.