Si en algún punto escuchaste una canción de anime y terminaste buscándola en loop… hay una buena probabilidad de que fuera una rola de Creepy Nuts.
Y es que el dúo japonés no se volvió global por casualidad, pues en los últimos años su música ha sido clave en varios animes, convirtiéndose en ese puente entre la cultura japonesa y audiencias internacionales.
Ejemplo claro de esto, han sido varios de sus temas que se han vuelto virales en TikTok, playlists y fandoms enteros que los descubren sin siquiera buscarlos.
Y así, sin hacer demasiado ruido mediático… terminaron en todos lados, y justo por eso su concierto este 19 de abril en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes no es cualquier show.
El factor anime: la puerta global (con nombres y apellidos)
El crecimiento internacional del dúo no se entiende sin su relación con el anime. Más que simples openings o endings, sus canciones se han convertido en parte esencial de las series donde participan.
Entre sus rolas que más han impactado, se encuentran “Bling-Bang-Bang-Born”, que se volvió viral como opening de Mashle: Magic and Muscles, explotando en TikTok y plataformas de streaming, “Daten”, tema de Call of the Night, que ayudó a construir la atmósfera nocturna y emocional del anime, o “Yofukashi no Uta”, canciòn que también está ligada a Call of the Night, reforzando esa identidad sonora entre lo relajado y lo introspectivo
Aunque sin duda alguna, “Otonoke”, tema que se desprende de la primera temporada de Dandadan, es la que mayores reflectores se ha llevado, puesto que rápidamente se colocó como uno de los openings más comentados por su energía caótica y estilo único.

Coachella: el siguiente nivel desbloqueado
Por otra parte, hay que decirlo, la fama de Creepy Nuts está creciendo como la espuma y no solo dentro del nicho del anime, llegando recientemente hasta la edición más reciente del Coachella Valley Music and Arts Festival.
Y es que no fue solo “otro show internacional”, sino que fue el punto donde su propuesta terminó de cruzar fronteras de verdad.
Su presentación en el escenario Gobi fue, en esencia, una clase de cómo hacer hip-hop sin artificios en uno de los festivales más grandes del mundo: un micrófono, dos tornamesas y cero concesiones. Que a diferencia de otros actos cargados de producción, Creepy Nuts apostó por lo contrario: minimalismo total.
Porque en medio de un festival donde todo compite por atención, ellos destacaron precisamente por lo más difícil: hacer que la música —y la ejecución— fueran suficientes.
CDMX: testigo de su siguiente paso
Es así que después de conquistar escenarios en Japón, viralizarse gracias al anime y demostrar en Coachella que su propuesta funciona frente a audiencias completamente nuevas, el siguiente paso es claro: llevar esa energía a otros territorios.
Y ahí es donde entra México.
El show de este 19 de abril en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes no es solo su debut en el país… es parte de una búsqueda mucho más grande: conectar con nuevas audiencias sin cambiar lo que los hace únicos.
Porque si algo ha demostrado Creepy Nuts hasta ahora, es que no necesitan traducirse para ser entendidos, solo necesitan un escenario y un público dispuesto a entrar en su frecuencia.
Y todo apunta a que la CDMX será el siguiente lugar donde esa conexión haga click.

