ROBBIE WILLIAMS | EL HUMOR COMO PARTE FUNDAMENTAL DE SU FORMA DE ENTENDER EL ESCENARIO

Una de las diferencias más claras entre Robbie Williams y muchos intérpretes de pop es la importancia que tiene el humor dentro de sus conciertos. Para él, el escenario no funciona únicamente como un lugar donde se cantan canciones; también es un espacio para hablar, improvisar, provocar reacciones y jugar con la percepción que el público tiene del propio artista.

Ese rasgo puede encontrarse incluso en canciones como “Come Undone”, donde la música presenta una faceta más oscura y vulnerable, pero el carácter de Williams siempre permite que exista cierta distancia entre la solemnidad y el espectáculo. Esa combinación forma parte de su personalidad artística y evita que sus presentaciones queden atrapadas en una sola emoción.

El humor también funciona como una herramienta para acercarse al público. Williams tiene la capacidad de romper la cuarta pared, comentar situaciones personales o convertir una interacción aparentemente pequeña en parte de la narrativa del concierto. En un recinto como el Palacio de los Deportes, esa relación directa puede convertirse en uno de los elementos más memorables de la noche.

Hay algo particularmente británico en esa manera de utilizar la ironía para hablar incluso de momentos difíciles. Williams ha hecho de su propia historia material para el espectáculo y no parece interesado en separar completamente al personaje del ser humano. Esa mezcla puede ser incómoda en ocasiones, pero también es parte de lo que ha hecho que su presencia escénica sea tan reconocible.

Por eso, esperar únicamente una sucesión de grandes canciones sería quedarse corto. Una parte importante del atractivo estará en todo aquello que ocurra entre canción y canción: las historias, los comentarios, las bromas y la manera en que Williams decide relacionarse con quienes están frente a él.

El Palacio de los Deportes tendrá, entonces, dos espectáculos al mismo tiempo. Uno será musical y estará construido alrededor de un repertorio de décadas. El otro será completamente impredecible: el de Robbie Williams hablando directamente con su público y recordando por qué el concepto de “showman” sigue siendo una parte fundamental de su carrera.