Más de dos décadas después de comenzar su carrera como solista, Robbie Williams continúa teniendo algo que muchos artistas pierden con el paso del tiempo: una historia que todavía puede ser contada de diferentes maneras. Su trayectoria tiene suficientes capítulos para construir una retrospectiva, pero también suficientes contradicciones para evitar que todo se reduzca a una colección de éxitos antiguos.
Una pieza que representa bien esa capacidad de reinventarse es “Tripping”. La canción pertenece a una etapa donde Williams se alejó de algunas de las fórmulas más convencionales del pop para explorar sonidos diferentes y una producción con mayor personalidad. Su presencia en un concierto actual permitiría recordar que su carrera nunca dependió exclusivamente de repetir la fórmula de sus primeros éxitos.
También está “Bodies”, un tema que llegó varios años después y que muestra a un artista que continuaba cuestionando su propia imagen y su relación con la industria. Es una canción que puede funcionar como recordatorio de que Williams no ha construido su carrera únicamente desde la comodidad del éxito, sino también desde etapas de cambio y búsqueda.
Esa capacidad para reinventarse resulta especialmente interesante cuando se observa su trayectoria completa. Williams pasó de ser integrante de una de las boy bands más grandes de Reino Unido a convertirse en solista, experimentó con diferentes géneros, trabajó con grandes compositores y terminó construyendo una imagen pública que combina al cantante, al entertainer y al personaje.

Su presentación en México puede leerse desde esa perspectiva. No se trata únicamente de recuperar las canciones que definieron una época, sino de observar qué queda de aquel artista después de tantos años y cómo esas canciones siguen funcionando frente a nuevas generaciones.
El Palacio de los Deportes será el escenario para una carrera que ha atravesado distintas versiones de Robbie Williams. El adolescente de Take That, el joven solista que buscaba su propio espacio, la estrella internacional, el showman y el artista que continúa revisitando su historia estarán presentes de alguna manera.

Y quizá esa sea la mejor forma de entender este concierto: como una noche donde varias versiones de Robbie Williams pueden compartir el mismo escenario, mientras el público decide cuáles de esas canciones siguen formando parte de su propia historia.

